Monday, October 16, 2006

Bajo Las Alas de Jehová

He mencionado que para Rut valió la pena venir a Israel para refugiarse bajo las alas de Dios, aunque pasó por muchas circunstancias difíciles. He notado también que ella concientemente estaba intentando hacerlo. Pero ¿qué significa refugiarse bajo las alas de Dios?
1. Significa tomar a Dios como nuestro Dios, Rut 1:16.
En el pacto establecido con Abram, Dios había prometido ser su Dios. Al tomarlo como nuestro Dios entramos en participación en este pacto. Esto es una categoría fundamental en la escritura. Cuando llega el perfeccionamiento del plan de Dios, cuando sus propósitos se han cumplido, encontramos esta misma verdad: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios (Apocalipsis 21:3). Obviamente esto implica que nadie más será nuestro Dios. El es un Dios celoso (Nahum 1:2): no podemos servirle a él y a otro Señor, Mateo 6:24. El pecado es traición ante él, Josue 24:19:20. Al tomarle como nuestro Dios es un compromiso absoluto, tal como lo es el matrimonio. Pero es una bendición tremenda tener al Dios viviente como nuestro Dios.
2. Significa vivir en el pueblo de Dios, Rut 1:16,22.
No podemos separar a Dios de su pueblo. Nada separa al creyente individual del amor de Dios que está en Cristo Jesús, Señor nuestro (Romanos 8:39). Pero entonces yo no puedo separar a mi hermano del amor de Dios. Aceptar al ungido de Jehová implica aceptar también sus ayudadores, 1a de Crónicas 12:18. Si yo soy miembro de Cristo estoy unido a toda otra persona que también ha sido unida con Cristo, de tal manera que somos miembros los unos de los otros, Romanos 12:4,5. Entonces no podemos menospreciar, odiar, ignorar o hablar mal de otro hermano o hermana (1a de Corintios 12:12-26). 1a de Pedro 4:8-11 nos dice como debemos de manifestar esto prácticamente. 1a de Corintios 10:17 nos dice que manifestamos esa unidad en la Santa Cena. Si no estamos unidos con nuestros hermanos, participamos indignamente en ese rito.
3. Significa someterse a las ordenanzas de Dios, Rut 2:2; 3:5.
Rut aceptó las leyes del pueblo de Dios. Eso significaba aceptar el día de reposo, y la legislación acerca de la redención y del matrimonio, por ejemplo. Nosotros también tenemos que someternos a las ordenanzas de Dios. Y el mensaje que hemos escuchado desde el principio es éste: Que nos amemos unos a otros (1a de Juan 3:11). Obviamente no es el único mandamiento: pero Pablo dice el que ama al prójimo ha cumplido la ley (Romanos 13:8).
Podríamos resumir esto, diciendo que refugiarnos bajo las alas de Dios, significa estar en el ámbito donde Dios trabaja. Participando en su pacto, entre su pueblo, bajo sus leyes. Para nosotros esto significa un uso diligente de los medios de la gracia. Significa bautizarnos y aprovechar ese bautismo; significa participar en la Santa Cena; significa aceptar la Palabra predicada y leída; significa orar sin desmayar; significa vivir en comunidad con los hermanos; en ese ámbito, en ese estilo de vida recibimos la iluminación y la fuerza necesaria para seguir a Dios.
Pero también significa que Dios es nuestro refugio: que él es nuestra fortaleza. Y eso significa que estamos completamente seguros, Proverbios 18:10. Significa que compartimos la confianza del autor del Salmo 91.
El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.

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Friday, October 13, 2006

Primero la gracia

He notado anteriormente en el blog que Dios buscó a Rut; y también que Rut buscó a Dios. Es importante preservar este orden. Hay promesas de que encontraremos a Dios si le buscamos de todo corazón, como por ejemplo Jeremías 29:13. Pero aunque Dios cumple estas promesas, su gracia no se limita a eso. No es simplemente un asunto de que Dios responde cuando clamamos, aunque eso es cierto (vea Joel 2:32) El nos busca antes de que nosotros le busquemos. Su Hijo murió cuando éramos pecadores (Romanos 5:10). El tomó la iniciativa. Y si nosotros atendemos a la palabra, es porque Dios abre nuestro corazón (Hechos 16:14). Si le amamos a él, es porque él nos amó primero (1a de Juan 4:19). Es decir, la gracia siempre precede y provoca el esfuerzo humano. La acción de Dios viene antes de la respuesta humana. La salvación es de Jehová.

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Wednesday, October 11, 2006

Rut Busca a Dios

Cuando Rut abandona su país y su parentela para acompañar a Noemí en su regreso a Belén, hace la declaración muy conocida de Rut 1:16,17: Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultado; así me haga Jehová, y aún me añada, que sólo la muerte hara separación entre nosotras dos.
Obviamente este es una expresión muy fuerte de lealtad a Noemí en lo personal. No es mi propósito negar esa lealtad personal. Pero suena un poquito raro si Rut abandona sus dioses y acepta a Jehová por lealtad a Noemí. Eso obviamente sería en cierta medida un error. Pedro dice que hemos sido rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibimos de nuestros padres (1a de Pedro 1:18). Obviamente lealtad personal, en este caso a los padres, no significa que estamos en lo correcto. Entonces, ¿cómo es que Rut puede decir a Noemí tu Dios será mi Dios? Obviamente Jehová, el Dios de Noemí, es el Dios verdadero. Si no fuera por ese hecho, pues lo que dice Rut sería un error. Ahora hay varios elementos en el libro que nos sugieren que Rut verdaderamente entendía y creía que Jehová era el Dios verdadero: es decir, su lealtad era no solamente a Noemí, sino a la verdad que ella había aprendido a travez de Noemí: una verdad que posiblemente podríamos expresar en las palabras del Salmo 96:4,5 Porque Jehová es grande, y signo de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses. Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; pero Jehová hizo los cielos.
En primer lugar, el contraste entre Rut y Orfa tiene que ver no solamente con lealtad personal, sino también con los dioses de Moab en contraste con Jehová. Cuando Orfa se deja convencer por Noemí a regresar, Noemí dice a Rut: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses: vuélvete tú tras ella. El volver era no solamente al pueblo, sino también a los dioses. Noemí entendía esto, y en lo que dice deja a Rut sin duda alguna que al regresarse estaría regresando a los dioses de Moab –algo que Rut en seguida rehusa hacer.
En segundo lugar, Rut jura por Jehová (2a de Samuel 3:35 y 1a de Reyes 2:23 establecen que esta forma de palabras que ella usa, así me haga Jehová, etc. es un juramento). Una parte de la obediencia es jurar en su nombre, según Jeremías 12:16 Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: Vive Jehová y Deuteronomio 6:13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás. Al jurar por Jehová (diciendo 'Así me haga Jehová,' etc.) Rut ya está indicando que él es su Dios. Jurar es un tipo de servicio religioso (compare Deuteronomio 10:20 con Josué 23:7 –en 1a de Reyes 19:2 Jezabel jura por “los dioses” —ella es pagana). Rut está ya sirviendo a Dios en esta declaración de lealtad.
En tercer lugar, Booz considera que lo que ha hecho Rut en abandonar a su tierra y en cuidar por Noemí tiene que ver con buscar a Jehová: Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte (Rut 2:12).
Todo esto sugiere que al declarar su lealted a Noemí, Rut lo hacía por ser leal a Dios. Abandonó su pueblo, sus conocidos, sus costumbres, por amor a Noemí, sí: pero antes, para ser fiel a Dios. Es decir, Rut es un ejemplo de buscar a Dios supremamente: de rechazar la seguridad terrestre para seguirle. Esto es paralelo a lo que hizo Abram al dejar su tierra y parentela para obedecer a Dios (Génesis 12:1-4: Hebreos 11:8). Esto fortalece la idea que la inlcusión de Rut en la genealogía de Cristo es un símbolo de la inclusión de los gentiles en el pueblo de Dios.
De Rut se puede decir que buscó primero el reino de Dios, y su justicia. Y como vemos por el fin felíz de este libro, todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6:33).
Al final Rut casada con un hombre próspero y piadoso, con un hijo, habiendo llenado el corazón de su suegra de alegría, y habiendo sida incluida en la línea de David y de Cristo mismo. Dios no es infiel: Dios no olvida lo que ella ha hecho. Aunque pasó por mucho sufrimiento, fue leal a Dios, y al fin tiene el gozo. Lo mismo será cierto para nosotros: al fin, aunque sea como el mendigo en el relato que Cristo da en Lucas 16, después de la muerte: al fin seremos consolados.

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Saturday, September 30, 2006

Dios Busca a Rut

El libro de Rut presenta el movimiento desde la amargura hasta la plenitud de la bendición.
Una familia judía salen de Belén en tiempo de hambre para irse a la tierra de Moab. Estando allá, muere Elimelec el padre de la familia. Los dos hijos, Mahlón y Quelión toman esposas moabitas: pero poco después, ellos también mueren, y la familia ahora consiste de Noemí, la suegra, y sus dos nueras, Rut y Orfa. Parece que son reducidas a una pobreza bastante fuerte, entonces Noemí determina regresar a Belén, pues ya pasó el hambre. Anima a sus nueras a buscar esposos moabitas, y dejarla: Orfa por fin acepta, pero Rut se rehusa, y acompaña a Noemí hasta Belén. Al llegar Noemí dice a los de la ciudad que no la llamen Noemí (placentera) sino Mara (amarga) porque el Todopoderoso la ha puesto en grande amargura.
Estando allí, Rut empieza a trabajar recogiendo espigas en el campo. Resulta que el primer día que ella sale a trabajar, va al campo de un Booz, quien es pariente de Noemí. El trata bien a Rut, y ella se queda allí un buen rato trabajando en sus campos. Noemí recuerda que Booz es su pariente, y según las leyes de Israel, el puede redimir la propiedad de Elimelec (a lo mejor estaba empeñada o pensaba que iba a tener que empeñarlo –Levítico 19:23-34). Al hacerlo, incurrirá también la responsabilidad de casarse con Rut, según las leyes que Dios dio por Moisés (Deuteronomio 25:5-10). Noemí manda a Rut a basicamente proponer esto a Booz, quien acepta, bajo la condición que un pariente más cercano no esté dispuesto, pues este pariente tiene derecho antes que él. El otro pariente no quiere, y Booz redime la propiedad de Elimelec, se casa con Rut, quien da a luz un hijo, y Dios restaura el gozo de Noemí.
Hay muchas costumbres interesantes en este libro: se podría considerar como un cuento de amor. Es un relato que tiene sus elementos típicos, señalando hacia Cristo y la iglesia.
Pero ahorita quiero señalar un aspecto impresionante. Es el aspecto que Dios buscó a Rut, una moabita, y la puso como la bis-abuela de David, y por lo tanto Rut está también en la línea del Señor Jesús.
El hambre que originalmente vino sobre la tierra era para llevar a la familia de Elimelec a Moab; allá se encontraron con Rut. La muerte de su esposo sirvió para que Noemí se regresara a Belén, y que Rut la acompañara. Estando ya en Belén Rut se encuentra con Booz y gana su favor por su diligencia, humildad y lealtad a su suegra. Al final del libro es cuando comienzan a ver que todos los sufrimientos que habían pasado eran para cumplir el propósito de Dios en traer una bendición enorme sobre ellas.
De ésto podemos aprender varias lecciones: que no debemos juzgar las circunstancias hasta ver sus resultados. Lo que nosotros pensamos que era un desastre, resulta ser una de las cosas mejores que pudo haber pasado (p. ej., José: fue vendido a Egipto por la envidia de sus hermanos, pero Dios usó esto para exaltarle a él y preservar toda su familia –Génesis 37,39-47). Debemos ver que los sufrimientos y angustias son simplemente el camino a una bendición mayor. Debemos ver también que Dios está en control: de las circunstancias difíciles (¿quien trajo el hambre?): de lo que parece casualidad (¿cómo es que Rut llegó al campo de Booz?); y que Dios está en control de los corazones (¿que hace que Orfa se aleje, pero Rut es constante? --1 de Corintios 4:7).
Y debemos entender que Dios busca al pecador. Rut es un tipo, un símbolo, de los que no eran el pueblo siendo incluídos en la salvación de Dios. Como a ella, Dios nos ha buscado a nosotros. Romanos 9:22-26; Hechos 15:12-21; Romanos 15:7-12. A lo mejor esa busqueda ha incluído circunstancias difíciles: pero vale la pena, porque como Rut, hemos venido a refugiarnos baja las alas de Jehová, Dios de Israel (Rut 2:12).

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About me

  • Ruben
  • D.F., Mexico
  • Soy un cristiano, dedicado a la teología reformada, como la mejor expresión de la enseñanza de la Bíblia, y por lo tanto el sistema teológico que más glorifica a Dios. No soy yo quien aparece en la foto en mi perfil. Pero me gusta como se ve de todos modos.
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