Tuesday, August 31, 2010

Salterio de Ginebra

Hoy vi la noticia alegre que el Salterio de Gínebra ya está a la venta.

Pueden leer el anuncio en el excelente blog, Westminster Hoy.

Y pueden comprar el Salterio de Publicaciones Faro de Gracia.

Esto es un evento importante y de gran gozo. Como se mencionó anteriormente, la iglesia hispanoparlante nunca ha tenido un Salterio completo. Hay mucho que se podría decir acerca de la importancia de cantar los Salmos, y de los beneficios en darnos una manera de expresar con confianza y piedad todo el rango de sentimiento humano ante nuestro Dios; pero por el momento quisiera subrayar solamente su importancia para nuestra conformidad a Cristo.

Nuestra adoración tiene mucho que ver con la formación de nuestro carácter. Es decir que lo que hacemos en el culto, entre otras cosas, afecta nuestro progreso en la santificación. Y la santificación tiene que ver con que nos vistamos de Cristo, que tengamos su mente, que seamos como él (Romanos 13:14; Filipenses 2:5; 1a de Juan 3:2,3). Y por eso es importante que cantemos los Salmos. Por una cosa, la historia nos cuenta que Cristo cantó los salmos: cuando Mateo 26:30 dice que cantó un himno, probablemente se refiere a los Salmos 113-118, que se solían cantar en la cena de la pascua. Y Hebreos 2:12 nos indica que Cristo canta en medio de la congregación, en una frase tomada del Salmo 22:22. Entonces si seguimos el ejemplo de Cristo, cantamos los Salmos.
Pero en un nivel más profundo, cantamos los Salmos no solamente para imitar a Cristo en el contenido de lo que cantaba, sino además para tener su carácter formado en nosotros. Los Salmos hablan de Cristo (como él mismo dijo en Lucas 24:44,45) y nos dan una ventana al corazón de Cristo: son sus palabras, y es por eso que tantas veces en el nuevo testamento las palabras de los Salmos son aplicadas a Cristo (por ejemplo, Salmo 2:7 con Hechos 13:33), son ocupadas por Cristo mismo como adecuadas para sus sentimientos y experiencia (por ejemplo, Salmo 31:5 con Lucas 23:46), o son repetidas como las palabras de Cristo mismo (por ejemplo, Salmo 40:6-8 con Hebreos 10:5). Al cantar los Salmos estamos imitando a Cristo no solamente en el acto formal de cantar, sino también en lo que estamos expresando y orando. Y de esa manera, con la bendición de Dios, somos formados según la imagen del ser humano completo y perfecto, el Señor Jesús. El Espíritu Santo puede ocupar nuestra unión de nuestras mentes, corazones y voces a lo que él dijo y sintió en nuestro cántico, para cambiarnos a ser más como Cristo en nuestra forma de pensar y sentir. Es decir que de los Salmos podemos aprender a orar, llorar, regocijar, aguantar, esperar, amar, odiar, maldecir, perdonar y perseverar de nuestro Señor. ¿Por qué no los cantaríamos todos?

Ahora, por la gracia de Dios, tenemos esa posibilidad. Aprovechemos de los labores de nuestro hermano Jorge Ruiz con agradecimiento a Dios por esta nueva bendición inmerecida.

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Wednesday, August 16, 2006

La Fe Triunfa Sobre Las Circunstancias (Salmo 3)

El Salmo 3 habla de la salvación, pues esta palabra se menciona en el 2, 7 y 8. Según el título, se basa en un contexto histórico concreto.

El hijo de David, Absalón, había rebelado en contra de su padre. Iba robando los corazones del pueblo de Israel, trantando amigablemente a todo mundo y diciendo que tenían razón en sus causas a todos los que venían al juicio (2a de Samuel 15:1-6). Absalón también contaba con la ayuda de Ahitofel, el consejero de David (2a de Samuel 15:12). En vista de esta rebelión David sale de Jerusalén, dejando a Sadoc, el sacerdote, y sus hijos y a un amigo, Husai, para servirle de espías y amigos en el concilio de Absalón.

Esto habrá sido un golpe muy fuerte para David. En primer lugar, el amaba mucho a Absalón (2a de Samuel 13:39, 14:1). Que su propio hijo estuviera en su contra no pudo ser fácil. Como dijo Shakespeare, por boca del rey Lear: “Cuanto más agudo que el diente de una serpiente es, tener una hija malagradecida”. También sentía la angustía de la traición de su amigo y consejero, Ahitofel. Sus sentimientos al ser traicionado por un amigo se pueden ver en el Salmo 55:12-14. Además de todo esto, aguanta el odio de algunos de sus ciudadanos (2a de Samuel 16:5-14), la tensión de su situación, y el agravio de las personas que decían que no había salvación para él en Dios (Salmo 3:2). Es una circunstancia de peligro, de angustia, de cansancio (2a de Samuel 16:14), de tristeza: hubiera sido muy fácil dudar. Pero este Salmo revela un estado de ánimo muy diferente a lo que podríamos esperar.

Junto con el título, los primeros dos versículos exponen su dificultad. David tiene muchas personas en su contra. Hay muchos que no solamente es que no lo apoyan, sino que le desean mal; muchos que quieren y trabajan para obtener su derrota. No se sabe si las personas del versículo 2 son enemigos, amigos débiles, o las dos cosas. Pero ciertamente no era una ayuda para David escuchar que la gente pensaba que Dios no lo ayudaría, que no obtendría libranza en esta circunstancia.

Pero la fe de David se opone a todo: surge triunfante sobre todas las circunstancias, y llega a la declaración que ocupa el resto del Salmo. Afirma que sí hay salvación para él en Dios. Se dirige a Jehová orando y expresa lo que Dios es para él: en esto explica algo de lo que significa tener a Dios cómo salvador.

Jehová es su escudo, v.3. Así cómo Dios había proclamado a Abraham (Génesis 15:1) que era su escudo, David tiene la misma confianza. Dios es quien nos defiende.

Jehová es su gloria, v.3. El es nuestra magnificencia, nuestro tesoro (Ester 1:4). Si tenemos a Dios tenemos la gloria que este mundo intenta sustituir con su fama y sus premios y su dinero y su prestigio.

Jehová es el que levanta su cabeza, v.3. Es decir, Dios es quien nos quita el oprobio y la afflicción (Génesis 40:13; 2a de Reyes 25:27). Su ayuda en cuanto a esto no viene de Joab o sus ejércitos: es Dios quien le quita los reproches de los demás y le saca de la angustia.

Jehová es quien lo oye, v.4. Dios recibó su petición y le contestó. Dios no es como los dioses de los pueblos, que aunque tienen orejas no oyen (Salmo 115:6) –Dios, aunque es invisible e incorporal (1a de Timoteo 1:17; Juan 4:24), aunque no tiene orejas como una estatua, sin embargo escucha (Salmo 65:2). Y ¡qué milagro, que el infinito y santo Dios reciba nuestras peticiones!

Jehová es quien lo sustenta, v.5. Así cómo las columnas de una casa lo apoyan (Jueces 16:29) nosotros somos apoyados por Dios. Sin él, caeríamos: en pecado, en depresión, en muerte. Pero tenemos la promesa, “El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos” (Deuteronomio 33:27). Es porque Dios le apoyaba que en estas circunstancias David podía descansar. Había paz en su corazón, suficiente para dejarle dormir, porque Dios es quien lo sustenta. No solamente eso: aunque él durmía, Dios no (Salmo 121:3,4). Y no le vino ningún daño, porque Dios lo sustentaba

Jehová es quien lo libra de temor, v.6. David tiene la confianza (manifestada en el versículo anterior) que no importan la cantidad de personas que estén en su contra: porque él tiene a Dios a su lado. Ha aprendido la lección que Eliseo intentó enseñar a su criado. Un ejército de Siria salió para prender a Eliseo, y el criado tuvo miedo. Pero Eliseo le dijo: “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos” (2a de Reyes 6:11-19), pues alrededor acampaban los ejércitos de Jehová.

Jehová es su Dios, v.7. Esto es un punto importantísimo. Cuando Dios se compromete a ser nuestro Dios, eso es la fuente de todas las demás bendiciones. Los que no tienen a Jehová por Dios, no tienen su protección, su favor, su atención. Aquí David se confiesa un hijo del pacto hecho con Abraham (Génesis 17:7). Eso impone ciertas obligaciones (Génesis 17:9-14): pero también involucra que Dios se compromete con nosotros.

Jehová es quien derrota sus enemigos, v.7. David está en estas circunstancias por sus enemigos. Pero Jehová los derrota. Jehová usa medios: Joab y el ejército pelean. Pero la Bíblia no nos deja dudar que al final de cuentas fue Dios. Esto no solamente por su enseñanza que Dios siempre controla todo (Efesios 1:11), sino también por lo que dice específicamente del consejo de Husai. David había pedido a su amigo leal, Husai, que regresara a la ciudad y ofreciera sus servicios a Absalón, para hacer nulo el consejo de Ahitofel (2a de Samuel 15:30-34: es interesante notar que Husai viene a David, justo después de que él ha orado que Dios entorpeciera el consejo de Ahitofel). Husai cumple los deseos de David (2a de Samuel 16:16-19). Cuando Ahitofel da consejo bueno acerca de cómo vencer a David, Husai les convence que no es bueno, y las da un consejo que asegura la derrota de los revolucionarios (2a de Samuel 17:1-13). Y el comentario divino es: “Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón (2a de Samuel 17:14).

Jehová es el único salvador, v.8. Lo dicho en el salmo colma en esto. Había quienes decían que para David, Jehová no era salvador. David comprueba que Dios sí era su salvador, y ahora confiesa, cómo Jonás (Jonás 2:9) que: la salvación es de Jehová. El es el único que tiene salvación. El es el único que puede salvar (Isaías 43:11; 45:22). Si nuestra salvación no viene de él, simplemente no es salvación. Pero el único que puede salvar, ha decidido salvar.

Si tenemos a Dios, no nos importa que más falta: con él, tenemos defensa, tenemos sustento, tenemos gloria, tenemos salvación. Dios es lo que vale la pena buscar.

Dado que nuestro Dios es así, es lógico compartir la actitud de David. Si Dios es cómo se manifiesta, fuerte, sabio, único, y a la vez, compasivo: ¿por qué temer? ¿por qué dudar? Y si nuestro Dios es así, es lógico orar, como lo hizo David,

Sobre tu pueblo sea tu bendición (Salmo 3:8).

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Wednesday, March 01, 2006

Salmo 2: Confianza u Oposición

Apesar de la oposición de las naciones, por medio de la oposición de las naciones, Dios ha establecido a Cristo como Rey (v.6). Como hemos visto, esto se logró en su cumplimiento definitivo en Cristo por medio de la crucifixión. Y ahora, Cristo es exaltado, dado toda potestad en el cielo y en la tierra, dado un nombre sobre todo nombre al cual todos algún día se arrodillarán.

Y esto fue conforme al decreto de Dios. Por lo tanto, en el v.7 el ungido mismo comienza a hablar, y publica el decreto de Jehová. El dicho Mi hijo eres tú, yo te engendré hoy se usa tres veces en el Nuevo Testamento. En Hechos 13:33 Pablo lo aplica a la resurrección de Cristo, diciendo que la promesa hecha a los padres Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. Hebreos 1:5 usa este Salmo para enfatizar la superioridad personal y oficial del Hijo de Dios a los ángeles. Y Hebreos 5:5 usa este texto del segundo salmo para establecer que Dios le honró. Juntando estas cosas, y pensando en el carácter real de este salmo mesianico podemos ver que en la resurrección se declaró o estableció la posición oficial de Cristo como Rey mediatorial del universo (compare Romanos 1:3,4), y que a esto se refiere David.

El v.8 nos dice que el dominio de Cristo es un dominio universal. Parte de su trabajo de sacerdote fue y sigue siendo el interceder ante Dios. Cristo toma posesión de todos los confines de la tierra como una respuesta a sus oraciones. El v.9 parece infomarnos que habrá resistencia; que esta guerra tendrá casualidades, pero al final de todo Cristo es el supremo, el que tiene el dominio.

Ahora en base de que Dios por su decreto ha establecido a Cristo como el rey universal, bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores (1a de Timoteo 6:16), el salmo se dirige hacia los reyes y jueces diciéndoles que la prudencia misma dicta que se sometan a Jehová. Obviamente expresa que toda autoridad tiene el deber de someterse a Dios en su vida personal y en la manera en que gobierna. Pero esto no exime a los que no sean gobernantes. Fueron los pueblos que se amotinaron, y sus reyes que conspiran; no podemos limitar esta amonestación a los grandes de la tierra. Tenemos, pues, el deber de servir a Jehová. El texto nos dice que debemos hacerlo con temor, y alegrarnos con temblor. El temor de Jehová y la alegría no están opuestas; y cuando tenemos el gozo del Señor no nos olvidamos de la majestad de Dios. El v.12 nos dice que no podemos servir a Jehová si no honramos al Hijo. Esto se conforma al dicho de Cristo mismo en Juan 5:23 donde dice que el Padre dió todo juicio al Hijo para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. No hay manera de venir a Dios o agradar a Dios sino en unión con Cristo. Si la ira del Hijo se enciende contra nosotros pereceremos en el camino; de cierto, el Padre le dió el juicio.

Puesto, entonces, que el decreto de Dios es que Cristo sera rey; puesto que Cristo juzgará el mundo; que por su muerte y resurrección ha sido elevado a ser el soberano universal; que el que pelea contra Cristo pelea contra Dios; entendemos el último dicho del Salmo Bienaventurados todos los que en él confian. Hay otro elemento que lo hace más claro; es que es un rey bondadoso. Como este salmo se dirige a los rebeldes habla de su bondad poquito; pero podemos aplicar a Cristo lo que la reina de Sabá dijo a Salomón: Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia (1a de Reyes 10:9). Y podemos decir que esto es cierto, que fue por amor de nosotros que Dios nos ha dado tal rey, por el dicho de Pedro A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad (Hechos 3:26) La exaltación de Cristo es para nuestra bendición. Y queda aún más claro cuando Pedro dice de Cristo A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados (Hechos 5:31).

Entendiendo no solamente la certeza de su reino (basado en el decreto de Dios) y la plenitud de su reino (es universal), sino también los beneficios que ha traído, apreciamos el dicho Bienaventurados todos los que en el confían.

No debe faltar hacer la comparación lógica con el primer Salmo. Ese Salmo nos cuenta de la bienaventuranza del varón que se aparta de la iniquidad y medita en la ley de Jehová. Este Salmo nos anuncia la bienaventuranza de los que confían en Cristo. No son dos tipos de personas; no son dos tipos de bienaventuranza. El que confía en Cristo toma su cruz y lo sigue, y es rechazado por el mundo porque no es como el mundo. La persona que medita en la ley de Jehová con delicia es la persona que encuentra a Cristo en sus páginas.

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Wednesday, February 22, 2006

De la Risa a la Ira --Salmo 2

Los primeros tres versículos del segundo salmo exponen una rebeldía universal. Los pueblos piensan cosas vanas (v.1). El versículo 3, a la vez que nos dice la intención de los reyes y príncipes (v.2) nos comunica también el contenido de los vanos pensamientos de los pueblos: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. Hemos visto que Dios se ríe porque los reyes y príncipes y pueblos lleban acabo su decreto. Pero el hecho de que nadamas cumplen lo que Dios determinó de antemano no significa que no son culpables. Aunque no logran impedir el cumplimiento del decreto de Dios han violado sus mandamientos. Dios está en control; pero su rebeldía sigue siendo pecaminosa. Por lo tanto, despues de que el versículo 4 nos ha contado que Dios se ríe de sus esfuerzos, el versículo 5 dice: Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. Aunque han logrado precisamente el cumplimiento del determinado consejo de Dios, han participado en la coronación de Cristo como rey, o el establecimiento del rey que Dios escogió sobre el santo monte de Sion (v.6), sigue siendo cierto que prendieron y mataran a Cristo por manos de inicuos, crucificándole (Hechos 2:23). Queda muy claro que la soberanía de Dios no elimina la responsabilidad o la culpabilidad del hombre. Podemos tomarlo como establecido que: Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo lo que sucede. Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado, ni hace violencia al libre albedrío de sus criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias, sino más bien las establece. (Confesión de Fe de Westminster, 3.1).
La responsabilidad que tienen los pueblos y los reyes por sus hechos no es cancelada porque no logran lo que pensaban. El Dios justo y soberano les frustra y les castiga. El pueblo de Dios puede descansar en esta verdad: hagan lo que hagan los impíos, de todos modos el reino será de Jehová (Abdías 21); y la injusticia, crueldad, opresión y rebeldía recibirán el castigo debido. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? (Génesis 18:25). Y en el mismo espíritu podemos preguntar: El Soberano universal, ¿no ha de reinar? Gracias a Dios, la respuesta bíblica a estas dos preguntas es enfáticamene afirmativo.

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Friday, February 17, 2006

La Felicidad y El Contraste

El primer salmo describe el hombre bienaventurado o feliz a lo largo de cinco contrastes, y en hacer esto nos da a la misma vez una idea de cómo es la felicidad verdadera.
El primer contraste se haya simplemnente entra la felicidad y la maldad. Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos.... (v.1). La maldad está opuesta a la felicidad. El que escucha los consejos de malos, el que camina en senda de pecadores, el que se siente en silla de escarnecedores, no es feliz.
El segundo contraste se encuentra en la manera en que vive el hombre feliz y el hombre impío. El impío acepta el consejo de los malos (que en cuanto a la felicidad creo que podemos sumarlo como el consejo de ser entimismado); por lo que escucha de consejo está en camino de pecadores. Oye y participa en las burlas de los escarnecedores. Pero el hombre feliz, es todo lo contrario. Ya nos ha dicho el salmo que no hace estas cosas; pero también nos dice que consejo sí acepta: sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche (v.2). No se regocija en las burlas de los escarnecedores; pero no por eso es infeliz. Tiene una delicia, y esa delicia es la ley de Jehová. No acepta el consejo de los malos: pero medita en el consejo de Dios de día y de noche.
El tercer contraste se halla en los versículos 3 y 4. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. Notemos que el hombre feliz da fruto, o es útil; es sano, fuerte y duradero, pues su hoja no cae; y todo lo que hace le resulta para bien (Romanos 8:28). Del otro lado, el impío no produce fruto y no permanece --es como tamo que se lleva el viento. Se debe comparar Jeremías 17:5-8 también: Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carno por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. El contraste es el mismo; y dada la manera en que esta sección es introducida pienso que Jeremías está conciente de dar una ampliación al pensamiento del primer salmo. Combinando los textos, podemos decir que el hombre bendito o bienaventurado es un hombre que permanece en su carácter fructífero aún en tiempos difíciles. Si llega año de sequía, el hombre que confía en Jehová, el hombre que medita en su ley de día y noche, de todos modos no se fatiga ni deja de dar fruto. Se puede comparar Salmo 46:1-7 y Habacuc 3:17-19 para esta misma idea de independencia de las circvunstancias.
El cuarto contraste se encuentra en el fin de los malos y los felices. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos (v.5). Queda claro por el primer contraste, entre la maldad y la felicidad, que los felices son los justos. Los justos se levantan en el juicio; ellos obviamente constituyen la congregación de los justos. Pero los malos son excluídos; por su maldad, expuesta y condenada en el juicio, son echados fuera de la congregación de los justos, o en otras palabras, de la congregación de los que confían en Jehová (para hablar en los términos de Jeremías), o es decir, de los felices. Hay una separación: los justos permanecen; los malos no verán cuando viene el bien, sino que son como el tamo que arrebata el viento.
El quinto contraste es el raíz de todos los demas, y se halla en la relación que Jehová tiene con los justos, o felices. Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá (v.6). Jehová conoce, o se identifica con el camino de los justos (véase Mateo 7:21-23). Pero en contraste, la senda de los malos, con los malos en la senda, perecerá. Jehová no tiene relación con ellos; no son plantados junto a corrientes de aguas. Entonces no aguantan el juicio, sino que fenecen.
En suma, ¿cual es la felicidad del que confía en Jehová, del hombre bienaventurado del cual nos habla esta salmo? Es una felicidad que no concuerda con la maldad (v.1); es una felicidad que surge de la palabra de Dios (v.2); es una felicidad independiente de las circunstancias de la vida (v.3 Jeremías 17:7,8); es una felicidad que dura aún en el día del juicio; es la felicidad de los que conocen a Jehová, o más bien, son conocidos por Jehová (Gálatas 4:9). ¿Qué tiene el mundo que se puede comparar con esto? ¿Hay algo en el consejo de los malos que se iguala a esto? ¿Piensa que los escarnecedores con la diversión de sus burlas tiene gozo de esta calidad? Las respuestas a esas preguntas son obvias. La felicidad verdadera está en el evangelio; pues el evangelio nos trae una relación con Dios; nos trae la justificación y nos trae la santidad. La felicidad verdadera se halla en el evangelio, porque el Espíritu Santo obra por el evangelio para unirnos a Cristo en fe; y Cristo es el hombre bienaventurado del que habla este salmo: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores (Hebreos 7:26). Solamente es necesario leer los evangelios para observar que Cristo siempre se está refiriendo al antiguo testamento --meditaba en la ley de Jehová de día y de noche. Pero no quiero dar una impresión incorrecta. No estoy diciendo, "Ven a Cristo para que él te haga feliz" --como si Cristo era de menos importancia que tu felicidad. Más bien quisiera usar la paradoja de Marcos 8:35 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. El que valora su felicidad ante todo, terminará excluída de la compañía de los felices, la congregación de los justos. Pero el que rechaza todo lo que los malos aconsejan acerca de la felicidad, el que rechaza la prioridad que los malos ponen en la felicidad personal, para seguir a Cristo, hallará una felicidad profunda y duradera.

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Thursday, February 16, 2006

¿Por qué se ríe Dios? Más pensamientos del segundo Salmo

La broma del cual hablé anteriormente se puede hacer más específico. Los reyes y príncipes se levantan contra Jehová y su ungido, es decir, especificamente en contra de Cristo. Le rechazan como rey (Juan 19:15). Piensan acabar con él, crucificándole (Juan 11:46-53). ¿Pero qué logran? En la cruz Cristo despojó los principados y potestades (Colosense 2:15). Es en vista de su muerte que es exaltado (Filipenses 2:5-11). Sube al trono del universo desde la cruz de verguenza. Es decir, los que conspirar contra él logran precisamente su entronamiento. No lo sabían, pero al darle una corona de espinas, estaban avanzado el propósito de Dios de darle la corona universal. A lo mejor es por esto que Pablo dice que si los príncipes de este mundo hubieran conocido la sabiduría oculta de Dios, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria (1a de Corintios 2:7,8). Si se hubieran dado cuenta que Dios iba a destruir la muerte y el que tenía la potestad de la muerte por la muerte de su Hijo; y no solamente esto sino que también le coronaría con gloria y honra, y que reuniría todas las cosas en Cristo (1a de Corintios 15:55-57; Hebreos 2:14, 9; Efesios 1:10). Los que conspiraron contra Cristo lograron su propia destrucción, y fueron instrumentos que Dios usó en la inauguración de Jesús como el que reina hasta que sus enemigos sean puestos por el estrado de sus pies (Salmo 110:1, 1a de Corintios 15:25). Ciertamente lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres (1a de Corintios 1:25). ¿Por qué se ríe Dios? Porque prende a los sabios en la astucia de ellos, y frustra los designios de los perversos (Job 5:13).

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Wednesday, February 15, 2006

¿Por qué se ríe Dios? Pensamientos del segundo Salmo.

Salmo 2:4 dice: El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. En el contexto es muy obvio que Dios se está riendo de los reyes y príncipes de la tierra que, juntos con sus pueblos (v.1) conspiran contra Jehová y su ungido. ¿Pero, por qué se ríe Dios de esto? Es obvio que no se siente amenazado por su rebelión. El profeta dice, He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas: he aquí que hace desaperecer las islas como polvo (Isaías 40:15). Sus hechos no le afectan. Aunque intentan no pueden quitarle del trono. Pero sabe, y responde a lo que hacen, y responde primeramente con la risa. El libro de Hechos provee un comentario sobre este texto. Cuando los apóstoles han sido instruidos por el concilio judío que no enseñen en el nombre de Jesús la iglesia levanta esta oración a Dios en Hechos 4:24-28: Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu Santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.
Aquí esta la broma. Los reyes y príncipes dicen: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus coyunturas (v.3). Es lo que se proponen hacer con sus reuniones y juntas --¿pero qué es lo que ocurre? ...cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera (Hechos 4:28). Todo su esfuerzo es una cosa vana; no logran nada sino lo que Dios ya de antemano había ordenado. Dirigen su malicia y enojo y rebeldía hacia Dios –y cumplen los propósitos de Dios. Es causa adecauda para la risa.

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About me

  • Ruben
  • D.F., Mexico
  • Soy un cristiano, dedicado a la teología reformada, como la mejor expresión de la enseñanza de la Bíblia, y por lo tanto el sistema teológico que más glorifica a Dios. No soy yo quien aparece en la foto en mi perfil. Pero me gusta como se ve de todos modos.
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